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Scott Neri
México
Danza al son de un matador
Suenan metales, anunciando el cambio de tercio y la salida de los picadores de cada matador, corrida de tercia, juego de azar, puyazos, muerteamor, banderillazos, sólo juego, embestidas y humillación animal, faena y suertes, bravura, gente ávida de sangre y ahora, se abren los telones del escenario; él, ruedo.
Torea torero torea, nadie te enseñó a torear, sólo la mirada de lo que había a tu alrededor te alimentó. Agita tu capa airoso, quita el polvo levantado por las patas del animal, el amor a la muerte, el narcicismo de tu traje creado a cada grito, por el coro unísono de OleOle de cientos de gargantas.
¡La multitud!, un sólo fonético, el gran espacio entre toro y matador, los asesinos, y alrededor, los espectadores de esta contienda, las gradas, los aplausos, los asombros, desde uno...de los palcos, Manne, apretando aquella rosa entre sus manos, deja escapar una gota de sangre a cada faena, al apretar fuertemente el tallo entre su palma. Otra gota más clara cae de sus ojos cafés, por aquella flor que le diste Matador, antes de comenzar la corrida. Tus últimas palabras le retumban en la cabeza. Observando la cornamenta del toro, implora en voz baja, moviendo sus carnosos labios, rogando que no cale la cornamenta en tus costillas Matador.
Ella frente al rodeo con el blush en sus mejillas, su pelo rubio recogido hacia arriba como un panal de abejas que brilla al sol, una sien adornada por una violeta y la otra, por seis pequeños lunares cafés en cascada hacia su boca rosa pálido, como si estuvieran encimados sobre una alfombra de piel blanca. Otra gran escultura con movimiento y léxico. En cada cerrar de párpados, la caída de la noche, tranquila y mágica, opuesto al baile al sol, del Matador.
En él, rodeo, restos de sangre evaporándose con el calor. En la arena, una banderilla y tú Matador te acercas a la bestia, lidiando, sin odio, sin lágrimas, sin valor, sin temor.
Sabes que para vencer al enemigo tienes que amarlo, conocer sus puntos débiles / el toro bufa frente a ti, esperando el momento oportuno, perfecto / Ole / todo, muchas veces es tan contradictorio, como / pasa, quiebra / corta el aire / el sonido del capote al pasar sobre el aire / acariciando la cornamenta / estruendo / el amor es como un sueño / Ole / que tarda en suceder, termina, te adormece y al otro día / Ole / sólo te queda recordarlo... / el enfrentamiento sucede / Ole / el caos comienza / Ole / otras dos gotas ruedan / te paras frente a Manne / saludando / tú te quitas el sombrero, das la vuelta y saludas a todo el público / Manne recuerda tus últimas palabras, pero piensa que tal vez es mejor desear algo que nunca haber deseado nada / sus pensamientos se rompen con el grito de la muchedumbre / Ole / volteas, Matador, esperas matar / sí, torea, torea todo aquello que te enferma, adicción a la explosión, ya no puedes más, todo ha sido calculado, todo ha sido escrito y al fin lo comprendes, y buscas que los pensamientos se rompan con un grito / Ole / hombre, bestia, / Ole / ángeles, demonios, / Ole / la muerte, la mujer.
Los aires trazados de Manne, encuentran tus pensamientos "Si dejas caer esta flor, sabré que no me amas, si la sostienes sabré que me amas, pero entenderé... que no te puedo ver más". Tus palabras y la flor contra el pecho de Manne.
Te sentías increíblemente inmortal, tal vez porque pensabas que ya no tenías corazón, que se te había caído en el escote de Manne cuando te inclinaste al besarla.
Cuando fuiste por ella al río, cuando no llegaba, y se hacía tarde. Pero esperar valía la pena. Ver el sol caer en su cuerpo desnudo, con el calor que era como delicia en su piel, y la transformaste, en ninfa de agua, en duende del que sí cree, más dueño será de hadas. Que podías tocar un ángel y saber que después de tocarlo, bajarías al erebo sangriento de tu destino anormal y mortal, la femineidad de ella trazada en el espacio, aire de celos, su coquetería usada en cimientos de dulzura, inocencia y susurros de inquietud erótica. El agua sobre su piel engarzaba sus formas haciéndolas más humanas, sus pechos pequeños, sus rojos botones, su amarillo color, tu bestial tormento, la has amado toda tu vida, podía escuchar todo lo que pensaras. No basta un trueno para callar, las imágenes que te ciegan con su figura, boca de delgados y carnosos labios. ¿Qué profundidad te agobia, Matador? el talle que rodeas, te evoca el averno abierto, y no rehúsas al amor de tu corazón, hinchado por ella.
El toro queda bufando frente a ti Matador / vaho calcinante hediendo en los infiernos de la danza, y una vez más pasa a tu lado la sombra de la muerte / no la notaste, no la viste, sólo escuchaste soledad, harto de imágenes, saturado de temor / embiste una vez más la bestia / escondes espada y observas venir hacia ti la masa a gran velocidad...empujas y sueltas / Ole / el animal doblando las patas, cae al fin / Torero / público coreando al son del matador / Torero / otras dos gotas resbalan brillando al sol /sí... el amor no está solo, tiene sangre, y degusta y defeca / Tú, Matador voltéas a ver ese pecho donde aún está la flor apretada por dos blancas manos, también observas a un lado de Manne a aquel otro contrincante, el que no te atreves a agredir, el esposo de ella, tu padre, tu revelación.
Sale otro toro de entre las sombras que abaten las tablas del primer círculo concéntrico, saludas volteando a ver a todo el público, te acabas de entregar al sol, te reúnes con el polvo, llevándote para siempre tu amor maldito, dejarás que ella pague la eclosión del acto impuro.
Haces una reverencia, Matador, tu traje brilla en ese pequeño desierto tuyo, hincas una sola rodilla, dejas en el suelo la espada, te paras, caminas despacio, erguido, subyugante, sin prisa, a ningun lado, a ninguna parte, sin ningún rumbo / el toro observa / agitas la capa / el toro corre hacia ti / escondes la capa en tu costado / cala tus costillas, penetra tus vísceras hasta desgarrar tu corazón. Dos gotas junto con una flor caen, la bella mujer tapa sus ojos cafés con sus manos y dos pensamientos se cruzan en el aire, formando uno solo: "Una danza de muerte / es una danza de amor / la primera / la última.
De Ritos, Primera Edición: Mayo 1997,Guadalajara, Jalisco, México.
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